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La autoexploración de mamas en cinco sencillos pasos

Autoexploración y vigilancia constante, claves contra cáncer de mama -  eleconomistaamerica.cl

 

 

 

Por: Hospital Ochoa

 

 

La detección temprana es la mejor arma para luchar contra cualquier tipo de cáncer. El diagnóstico precoz de tumores malignos salva vidas, y por eso es importante que todos conozcamos los síntomas que pueden alertarnos de que algo no funciona bien en el organismo. En el caso concreto del pecho es fundamental la autoexploración de mamas, que permitirá detectar bultos; aunque estos no siempre tienen por qué ser malignos, se recomienda acudir a un especialista en caso de percibir cualquier nódulo, abultamiento o quiste.

 

¿Cuándo debo realizarme una autoexploración mamaria?

Las mujeres jóvenes que todavía no han alcanzado la menopausia deberían autoexplorar sus mamas cada mes tras haber menstruado. A veces los mismos estrógenos pueden generar bultos o nódulos que desaparecen con el periodo. Las mujeres que ya han pasado la menopausia deben hacerlo mensualmente.

 

¿Cómo se realiza una autoexploración de manera correcta?

La autoexploración mamaria es sencilla, pero se compone de cinco pasos que hay que seguir de una manera precisa para que sea efectiva.

Paso 1

Sitúate frente a un espejo con las manos en las caderas y los hombros lo más rectos posibles y observa tus mamas. En esta fase de visualización debes estar atento o atenta a:

  • El tamaño, el color y la forma de tus mamas. ¿Han cambiado?
  • Que las mismas no presenten ninguna alteración o malformación desde la última autoexploración. (Hoyos, arrugas, inversión del pezón hacia adentro o diferencias en su posición habitual, enrojecimiento o inflamación en alguna zona).

Paso 2

Todavía frente al cristal eleva los brazos por encima de la cabeza y comprueba si esas alteraciones persisten con la nueva posición o han desaparecido.

Paso 3

El tercer paso aún requiere que sigas frente al espejo. Es importante que prestes atención a cualquier líquido que salga de los pezones. Esta secreción puede ser trasparente, blanquecina, amarillenta, o incluso sangre.

Paso 4

El siguiente paso requiere que te recuestes bocarriba en la cama y que te palpes ambas mamas con las manos contrarias, es decir: si vas a palpar la mama izquierda lo harás con la mano derecha, y viceversa.

Usando la yema de los dedos se requiere realizar una palpación pausada pero firme, sin doblar los dedos y manteniéndolos unidos. A través de movimientos circulares con un radio de acción con el tamaño de una moneda has de controlar toda la mama: de arriba abajo y de derecha a izquierda.

Un truco efectivo para que no dejes ninguna zona sin explorar es comenzar por el pezón e ir realizando círculos cada vez más grandes sin olvidarte de palpar la zona delantera y trasera. Deberás aumentar la presión si quieres revisar la piel y los tejidos más superficiales, una más moderada para la parte media y otra más firme para llegar a la parte más profunda de la glándula (lo ideal es notar las costillas).

Paso 5

La última fase de la autoexploración de mamas se lleva a cabo de pie o sentado. Una gran idea es palparse bajo la ducha ya que el agua y el gel ayudarán a que las manos resbalen mejor por la piel y se facilite un mejor control de la mama en su totalidad con los mismos movimientos que se han explicado en el paso anterior.