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Prevenir antes que curar: pruebas y beneficios del chequeo médico

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Por: Centro Médico Picasso

 

Los chequeos médicos son una prueba esencial a la que cualquier persona debe someterse cada cierto tiempo. La realización de un chequeo médico periódico tiene como objetivo la prevención ante enfermedades. Y resulta una herramienta óptima para detectar el estado de salud de los pacientes.

 

¿En qué consiste un chequeo médico general?

 

Un chequeo médico se conforma de una serie de pruebas médicas capaces de determinar el estado de salud del paciente. Aunque cada caso puede incluir unos test concretos, las pruebas comunes en cualquier chequeo médico son las siguientes:

  1. Revisión médico. Tras el conocimiento de la ficha médica del paciente, el doctor realiza una serie de preguntas al paciente. De modo que pueda verificar por qué enfermedades ha pasado, sus antecedentes, su estilo de vida y su estado de salud actual.
  2.  Comprobación de la presión arterial.  Si el corazón del paciente bombea demasiado rápido, podría desembocar en un ataque cardiaco. Si es demasiado baja, produce mareos, debilidad y nauseas. A través del tensiómetro, el médico medirá que la presión se encuentre en la medida óptima: 120/80.
  3. Prueba de visión. Resulta indispensable, pues nuestra capacidad de visión repercute directamente en nuestra rutina diaria. La prueba es completamente indolora y consiste en probar diversas lentes en el paciente, con el fin de identificar aquella que le permita ver perfectamente.
  4.  Revisión bucodental. La zona bucodental es un foco de infección de bacterias. Y las patologías que se desarrollen aquí llegan a afectar a la salud del paciente al completo.
  5. Análisis sanguíneo. De este modo se identifican nuestros niveles de glóbulos blancos y rojos, plaquetas y hemoglobina. Nos ofrece una orientación sobre si padecemos distintas enfermedades como: anemia, diabetes, infecciones…

 

¿Qué pruebas específicas deben realizarse a cada edad?

 

Los chequeos médicos son una prueba esencial a la que cualquier persona debe someterse cada cierto tiempo. La realización de un chequeo médico periódico tiene como objetivo la prevención ante enfermedades. Y resulta una herramienta óptima para detectar el estado de salud de los pacientes.

El chequeo médico es capaz de detectar posibles enfermedades y proponer tratamientos específicos antes que aparezcan los síntomas.

¿En qué consiste un chequeo médico general?

 

Un chequeo médico se conforma de una serie de pruebas médicas capaces de determinar el estado de salud del paciente. Aunque cada caso puede incluir unos test concretos, las pruebas comunes en cualquier chequeo médico son las siguientes:

  1. Revisión médico. Tras el conocimiento de la ficha médica del paciente, el doctor realiza una serie de preguntas al paciente. De modo que pueda verificar por qué enfermedades ha pasado, sus antecedentes, su estilo de vida y su estado de salud actual.
  2.  Comprobación de la presión arterial.  Si el corazón del paciente bombea demasiado rápido, podría desembocar en un ataque cardiaco. Si es demasiado baja, produce mareos, debilidad y nauseas. A través del tensiómetro, el médico medirá que la presión se encuentre en la medida óptima: 120/80.
  3. Prueba de visión. Resulta indispensable, pues nuestra capacidad de visión repercute directamente en nuestra rutina diaria. La prueba es completamente indolora y consiste en probar diversas lentes en el paciente, con el fin de identificar aquella que le permita ver perfectamente.
  4.  Revisión bucodental. La zona bucodental es un foco de infección de bacterias. Y las patologías que se desarrollen aquí llegan a afectar a la salud del paciente al completo.
  5. Análisis sanguíneo. De este modo se identifican nuestros niveles de glóbulos blancos y rojos, plaquetas y hemoglobina. Nos ofrece una orientación sobre si padecemos distintas enfermedades como: anemia, diabetes, infecciones…

¿Qué pruebas específicas deben realizarse a cada edad?

 

A pesar que las pruebas médicas anteriores son aplicables a cualquier caso, es recomendable someterse a test específicos en función de la edad. Por ello, recomendamos:

 

  • Entre la adolescencia y los 30 años. Resulta imprescindible medir los niveles de colesterol y guiar a los jóvenes hacia un estilo de vida saludable. También se recomiendan las pruebas para detectar ITS y ETS o la detección precoz de cáncer.
  • De treinta a cuarenta años. Debe aumentar la periodicidad con la que acuden a un chequeo médico. Haciendo especial hincapié en la examinación de lunares y la detección del virus del papiloma humano.
  • Desde los 50. Las pruebas de detección del cáncer de mama y el cáncer de colon son más importantes que nunca. Así como los análisis sanguíneos acompañados de exploraciones físicas.
  • A partir de los 60. Además de lo prescrito en años anteriores,se debe incitar a los mayores a practicar deporte, analizar su estado mental, y pasar por vacunación de forma continuada en función de sus necesidades médicas.