Por: Hospital Ochoa

 

 

 

La primavera es la época del año en la que más agitación se produce en la naturaleza, y por tanto, que más nos afecta biológicamente. Las plantas experimentan una enorme eclosión de vida y rodean nuestro entorno con miles de flores, y a su vez los animales dejan atrás el letargo del invierno para volver a disponer de una enorme energía. En este artículo queremos dejaros algunos consejos útiles para afrontar la astenia primaveral.

 

¿Qué es la astenia primaveral?

 

La astenia primaveral se caracteriza por un estado generalizado de cansancio acompañado de otros síntomas como la ansiedad, el insomnio y en algunas ocasiones ansiedad, provocados por la llegada de esta estación del año.

El motivo es sencillo: es en la primavera cuando se produce el cambio de hora y también las variaciones climáticas que provocan una ralentización en la producción hormonal del hipotálamo y que terminan por descontrolar la adaptación del cuerpo a esos cambios.

 

¿Qué puedo hacer para evitarla?

 

En la primavera es fundamental prestar una atención especial a una serie de asuntos que pueden acabar provocándonos la temida astenia primaveral en caso de no ser tenidos en cuenta:

 

  • Nutrición

Es quizás el más importante de ellos. Es la época en la que más vitaminas y antioxidantes deberíamos incluir en nuestra dieta. Tras el invierno sería recomendable aumentar la ingesta de piezas de frutas y verduras. En concreto, la vitamina C presente en kiwis, naranja, pimientos, mangos, fresas, espárragos o las remolachas.

En general, también se recomienda aumentar la ingesta de vitamina A, minerales como el Zinc (para regenerar las células), el selenio, el cobre y los flavonoides que poseen un importante poder protector de los tejidos. Como siempre una dieta variada favorecerá que nuestro organismo disponga de unas defensas poderosas para aguantar cualquier cambio estacional. Las proteínas también deben estar presentes en nuestras comidas para que los tejidos permanezcan firmes.

 

  • Ejercicio diario

Como en cualquier otro momento del año el ejercicio físico será nuestro aliado a la hora de combatir múltiples patologías y estados mentales. En estos meses el cuerpo es más proclive a ciertas lesiones como las contracturas por lo que los estiramientos se convierten en imprescindibles a la hora de realizar cualquier actividad física exigente.

El deporte también conseguirá que nos liberemos del sobrepeso y permitirá que nuestros músculos se encuentren tonificados. Si eres alérgico a determinados tipos de plantas o árboles no salgas a correr en zonas silvestres y prueba a trabajar en el gimnasio siempre cumpliendo las medidas de seguridad necesarias con la pandemia.

 

  • Prevención de la alergia

La primavera es la época de la floración de la mayoría de las plantas por lo que los alérgicos (cada vez un mayor número de población) necesitan estar prevenidos unos meses antes. Se trata de seguir tratamientos preventivos que nos ahorren los molestos síntomas de esta enfermedad. Para ello es muy importante una buena salud intestinal ya que los bacilos que se encuentran en esta parte del cuerpo cumplen una función de escudo frente a alérgenos y toxinas y evitan que se filtren hacia la sangre.

 

  • Proteger el hígado

Este órgano también debe estar sano y equilibrado si no queremos ser permeables a las agresiones que el entorno primaveral puede provocarnos en el organismo. De nuevo los antioxidantes y alimentos como la jalea real pueden ayudarnos a mantenerlo limpio y a pleno rendimiento para que aprovechemos mejor los nutrientes de los alimentos, almacenemos mejor la vitamina B12 y el hierro, o metabolicemos los azúcares y lípidos.

 

  • Fuera toxinas

En primavera debemos liberar al cuerpo de las toxinas y eso se consigue ingiriendo sustancias que nos ayuden en esa tarea. La alcachofa, el cardo, el diente de león, y otras plantas para infusiones, junto a la cisteína conseguirán ese propósito. Este aminoácido se encuentra en la cebolla, ajo, cereales integrales, pescado, huevos y levadura de cerveza.

 

  • Cuida tu piel de la radiación solar

El buen tiempo invita al paseo y a una agradable tarde en la playa o en la piscina. O simplemente una lectura relajada al aire libre. Todos esos planes son buenos y saludables, pero siempre y cuando vayan acompañados de una correcta protección solar.

Es cierto que la luz solar permite al cuerpo producir la tan necesaria vitamina D y que pocos alimentos la contienen pero, aun así, debemos ser precavidos. Es muy importante que nos apliquemos crema con protección UVA-UVB y usemos gorra y gafas de sol para evitar quemaduras y posibles patologías aún más graves en un futuro.

 

  • Favorece la circulación sanguínea

Si quieres que tu piel luzca brillante y tersa y tus tejidos sigan firmes, una ducha de agua fría es la solución. Hazlo con intervalos de agua más templada. Este método favorece la circulación de la sangre si se aplica en zonas como el rostro, el pecho, los brazos y las piernas.

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