Por: Policlínica Lacibis Martínez

 

 

Los lácteos deben formar parte de una dieta equilibrada, no sólo por la cantidad de nutrientes que aportan sino porque, según el estudio que han llevado en el Hospital Regional y el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga, las personas que los consumen de forma habitual tienen menos posibilidades de padecer obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades asociadas por el síndrome metabólico.

El estudio Di@bet.es, diseñado y promovido desde el Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM), tenía como objetivo establecer la prevalencia de diabetes en España, pero ha permitido también estudiar otros factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión, el sedentarismo o la dieta, gracias a la participación de más de 5.000 voluntarios mayores de 18 años de toda España.

La investigación ha revelado que los españoles que consumen más lácteos padecen menos enfermedades de estas características frente a los que toman más helados, batidos o lácteos azucarados que sí presentan un perfil metabólico descompensado. Además, ha sacado a la luz que las proteínas que forman parte de la dieta mediterránea son de alto valor biológico si se ingieren lácteos (que aportan vitamina B12 y calcio) así como los quesos, cuyos bajos niveles de lactosa pueden incluso ser tolerados por intolerantes. De la misma manera se ha valorado que, aunque es cierto que estos productos contienen grasas que son saturadas, éstas no se relacionan con las enfermedades citadas, pero sí con los beneficios que aportan los que no tienen azúcar añadido.

La jefa del grupo de investigación, Gemma Rojo, apuntó que “a consecuencia de las cifras de hipertensión, un 39,9 por ciento, y de obesidad, un 26,6 por ciento, en España, pensamos en la necesidad de poner en marcha estrategias para reducir patologías relacionadas con enfermedades cardiovasculares crónicas, fallo cardíaco y muerte cardiovascular” y añadió que “hasta la fecha no existían trabajos que relacionasen el consumo de lácteos y la presencia de estas enfermedades”.

Esta investigación ha permitido no solo destacar la asociación entre el consumo de productos lácteos y el mejor perfil metabólico en la población española adulta, sino también poner de manifiesto que las mujeres consumen más leche, queso o yogures que los hombres, mientras que estos toman más lácteos azucarados como batidos o helados. Además, en el norte de España, es donde se consumen más lácteos y, en el este del país, donde menos.

Sobre los resultados de esta investigación, Gemma Rojo destacó el “efecto beneficioso del consumo de lácteos frente a la presencia de hipertensión y obesidad, lo cual podría contribuir a un mejor estado metabólico general y un menor riesgo cardiovascular”.

Además, las conclusiones de este estudio apuntan que, en población sana, la ingesta de dos a cuatro raciones diarias de lácteos entra dentro de un patrón saludable de alimentación, incluso aunque no sean desnatados. Deben ser, eso sí, preferentemente no azucarados. Sólo en personas con sobrepeso, obesidad o elevación de lípidos sí se recomendaría tomarlos en su versión semidesnatada o desnatada.

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